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En Rojas: Pilar Aranjuez de Salgado festeja sus 100 años.

En Rojas: Pilar Aranjuez de Salgado festeja sus 100 años.
El pasado lunes 3 de julio, cumplió sus 100 años la señora Pilar Aranjuez de Salgado.
Nota del Seminario Chispa:
Pilar es hija de José Aranjuez y de Josefa Mauri. «Había muy poca familia acá, porque mi papá había sido sacado de un instituto, y el apellido fue puesto por un juez. Era español, y cuando estaba por incorporarse al servicio militar, se vino. Tenía unos tíos acá, y entonces se vino a la Argentina. Primero trabajó con ellos en el campo, luego trató de conseguir una chacrita, y se fue a España escondido, sin dejarse ver por nadie, para traer a su señora. Así vinieron para acá. Eran de la provincia de Lérida», comentó.

Pilar tuvo dos hermanas: una menor, que falleció siendo una niña, y otra mayor. Todas nacieron en Peyrano y vinieron a Rojas cuando Pilar tenía tres años. Todavía conservan el campo en la zona de Hunter.

«Vinieron dos o tres de allá, y colaboraron entre todos para hacerse los ranchos. Yo viví en un rancho hasta que me casé, pero tuve una infancia muy linda; no se viajaba en esa época pero había mucha muchachada por ahí; de más grandes comenzamos a salir y nos juntábamos los domingos a bailar, con una vitrola vieja que había», contó Pilar.

Luego agregó que «fui a la escuela, hasta tercer grado, con la señora de Marzano. Era en la escuela nueva de Hunter, donde está el CEPT ahora. «Al principio era muy chiquita, pero después se hizo la que hay ahora, con mucha colaboración de los chacareros. Mi marido colaboró con una chatita que tenía, y todos ayudaban por el bien de los colonos. Recuerdo que estaba Paco Mirabet, el papá de Omar. Y cuando yo ya tenía trece años, la maestra nos pidió que volviera a la escuela; necesitábamos chicos, porque si no, no nos mandaban maestra. Al final, fui y volví a hacer el tercer grado; pero no salía al recreo con los demás, me quedaba con las señoras en el salón a conversar. Ya sabía hacer algunas cosas, como bordar a máquna, y hacía eso. La pasé bien», dijo después.

«Siendo ya más grande mi papá nos llevaba a los bailes, en la colonia. Veníamos a Rojas solamente para los carnavales. También íbamos a los clubes y al balneario de La Ernestina. A los veinte me casé y tuve dos hijas hermosas, Marta Beatriz y Vilma Nelly. Tengo cinco nietos, Stella Maris, Claudio, Sandra, Juan Manuel y Sergio Andrés; siete bisnietos y tataranietos», contó.

Se refirió a los cambios que hubo en la alimentación de las personas. «Creo que antes era más sana; se comía mucha verdura, y los animales no estaban vacunados, como ahora. Era una vida muy distinta; no había los adelantos que tenemos ahora».

«Me encanta viajar y conocer; anduvimos mucho por la Argentina, menos el sur porque no me gusta el frío. Pero por el norte anduvimos mucho», expresó luego, y concluyó considerando que «nosotros vivíamos en un rancho, y nos gustaba la idea de poder mejorar; el progreso; pero mi papá no podía hacer mucho porque tuvo a mi mamá enferma durante muchos años. Pero trabajamos mucho y así mejoramos. Yo sabía coser, bordar, y sigo haciéndolo porque me gusta».